La cremá de la falla “La boda del año”, así la habían titulado Juan “Zapatito” y sus colaboradores, puso el broche final a este fin de semana de celebración. El pueblo de San Juan, como no podía ser de otra manera, se había echado a la calle para ser testigo de cómo las llamas engullían las figuras de papel y cartón que, con tanto cariño, habían realizado los que serán los sucesores de Juan Martín.

Durante estos días, San Juan se ha convertido en uno de los pocos municipios de España donde se celebra esta peculiar fiesta sin tener nada que envidiarle a las de, por ejemplo, Valencia. Nuestro municipio también tiene falleras, ninots y una exquisita paella que, durante la mañana del domingo, se realizó lentamente al carbón.

La comisión de San José había preparado un fin de semana repleto de actividades. Así, el viernes fue coronada la Fallera Mayor Teresa Pérez Romero, que recibió emocionada la corona de manos de su antecesora. Tras esto, Mª Carmen Domínguez Callejo deleitó con cada frase de su pregón a todos los asistentes al acto. La pregonera, vecina de la calle San José, hizo un recorrido por cada una de las fallas que había tenido la suerte de disfrutar desde su niñez.

El sábado, más de mil personas sacaron sus bicicletas a la calle para participar en una jornada pensada para toda la familia. Jóvenes, niños, adultos y personas de todas las edades dieron un agradable paseo por las calles del pueblo. Tras esto, la comisión de San José sorteó entre los participantes una bicicleta cedida por el Ayuntamiento de San Juan del Puerto.

Durante la tarde, la corte fallera con sus acompañantes abrieron la ofrenda floral que cada año los más pequeños realizan a San José. Decenas de ramos de flores adornaron la imagen del Patriarca que, durante los tres días, presidía la calle. Por la noche, el concierto del grupo Los Rebujitos consiguió atraer a jóvenes de los pueblos vecinos y la capital, aglutinando a centenares de personas en la caseta.

El domingo, la calle San José olía de forma especial. Más de 70 kilos de arroz se estaban cocinando lentamente al carbón. La tradicional paella congregó a más de mil personas que esperaron pacientemente la cola para hacerse con un plato de esta exquisitez preparada por José María Márquez y Juan Bautista Bueno. Desde el medio día, la calle San José gozaba de gran afluencia de gente que esperaban poner el punto y final a las fallas de 2012 con las gran cremá.