Cansados tras el largo camino a pie hasta el Rocío, los peregrinos de San Juan del Puerto pisaron la ermita almonteña en la mañana del domingo.

Después de dos días caminando, los sentimientos afloraron en cada uno de los peregrinos, que con esfuerzo y, sobre todo, con la fe que les empuja, habían conseguido llegar hasta los pies de la Blanca Paloma.

El sábado, los romeros salieron muy temprano desde la Iglesia de San Juan Bautista, tras haber celebrado una misa, cuando aún no eran las ocho y media de la mañana. El tiempo acompañó durante el fin de semana, con una temperatura agradable que aliviaba el calor y el esfuezo que había que poner en cada paso.

Ya entrada la tarde, los peregrinos llegaban a Villarejo, donde estaba prevista la pernocta y el Rosario a la Santísima Virgen, y desde donde emprenderían el segundo día de camino. Solo quedaban unos 20 kilómetros para pisar El Rocío. Este segundo día, mucho menos pesado que el anterior, acabó con la llegada a la aldea el domingo a las 12 de la mañana, cuando tuvo lugar la misa que ponía punto y final a este camino a pie de los peregrinos de San Juan del Puerto. En ese encuentro con la Virgen del Rocío, cada uno de los sanjuaneros presentó a la Señora sus súplicas, sus promesas... en definitiva, el motivo que les había llevado hasta allí.


* Imagen extraída del perfil de Peregrino Sanjuandelpuerto en la red rocial Facebook.

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